Una nueva muestra de que el progreso científico y tecnológico, tan útil y necesario, no puede dar respuestas a muchas de las preguntas más profundas que nos hacemos los humanos.
Para eso hace falta una filosofía y una visión de la vida absolutamente articulada y fundamentada. Y si es una que lleva 2.000 años dando sentido a la existencia, pues mejor.
No en vano, la mayoría de lo que hemos construido en occidente y nuestro concepto de lo que es o no una persona es fruto de ese árbol cristiano que muchos intentan talar, mientras están sentados bien alto en sus ramas.
Muy interesante, Alejandro.
Una nueva muestra de que el progreso científico y tecnológico, tan útil y necesario, no puede dar respuestas a muchas de las preguntas más profundas que nos hacemos los humanos.
Para eso hace falta una filosofía y una visión de la vida absolutamente articulada y fundamentada. Y si es una que lleva 2.000 años dando sentido a la existencia, pues mejor.
No en vano, la mayoría de lo que hemos construido en occidente y nuestro concepto de lo que es o no una persona es fruto de ese árbol cristiano que muchos intentan talar, mientras están sentados bien alto en sus ramas.